¡Qué Revolución Mexicana ni qué chayotes!  ¡Petróleo, petróleo y más petróleo!

A mí de pronto México me da la impresión de un río, a veces por demás caudaloso y agresivo por su poder en todo lo ancho y a lo largo, otras angosto y pobre de agua a más de poca profundidad. Lo imagino serpenteando a gravedad, lento y arrastrando mucha basura. También en su ruta lo encontramos de pronto acumulando, según la estación del año, grandes volúmenes de agua incontenibles que van a caer a manera de cascada haciendo con ello una fiesta para el que lo observa. En ocasiones, para que el caudal alcance alturas y continúe su ruta, se hace necesario ayudarlo a base de bombeos que lo eleven. Así veo a México: como río. Era un territorio en las épocas de la Colonia que caminaba despacio y manso. Después, una tormenta sobrepasó los niveles que lo bordeaban y sus aguas arrasaron con muchos seres humanos que quedaron sepultados o desamparados. Más tarde ya conteniendo un gran caudal, siguió su camino en paz y sus aguas, lejos de dañar, beneficiaron a los que lo requerían y se nutrían de él. Corría además por un territorio al que ya pertenecía y que lo abrigaba como su casa. Perdió después longitud y además sus aguas se contaminaron y se ensangrentaron.
Así sucio pero enardecido, alguien pretendió hacerle cambiar el rumbo, se descontroló y volvió a causar estragos hasta que otro más lo pudo contener y le trazó un nuevo curso que lo hizo grato y productivo. Desgraciadamente, ese río llamado México, a partir de 1911 y durante 24 años más, se volvió a infestar, a estancar al punto de apestar y derivó en enfermedades, plagas y hasta epidemias. Hasta que llegó a la Presidencia el señor General Lázaro Cárdenas del Río, México logró reubicarse en su ruta. Pero ya después, sus aguas una vez más volvieron a correr de forma por demás irregular y tortuosa hasta el día de hoy. Sus aguas están ciegas. No perciben lo que hay más adelante.
Cuando Richard Nixon fungía como Presidente de Estados Unidos, había heredado una papa muy caliente que se llamaba la guerra de Vietnam. Su país estaba al borde de la debacle en todos los aspectos: económico, político y social.

  1. Ivan dice:

    Excelente analisis y analogia!! Felicidades.

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